Bayern vs Sevilla

Adiós al sueño europeo; punto y final a la andadura del Sevilla en Champions League. El Bayern solventó la papeleta de la vuelta de cuartos con un juego ordenado y sin riesgos ante el que poco pudo hacer el Sevilla, con la pólvora enquistada en el tambor del revólver en este tramo final de temporada. La exigente consigna de vencer por dos o más goles pudo con un equipo asfixiado e inexperto que encontró en la diferencia cualitativa con sus rivales un Everest por escalar. No había oxígeno ni piernas que coronasen tal cima. El Sevilla ya había olido las nubes ante el Manchester; tocaba volver a la realidad. Los cuartos han supuesto una experiencia maravillosa, un trampolín desde el que da gusto caer si se acompaña el resbalón de dignidad y orgullo. Esta vez el agraciado fue Goliat. Tienda de camisetas baratas de futbol, nuevas camisetas del mundial 2018.
Con el firme objetivo de no repetir las debacles europeas de otros grandes clubes en la vuelta de sus respectivos choques, el Bayern formó con el efectivo 4-1-4-1 con el que asaltó el Sánchez Puzjuán. Ulreich repetía en portería ante la baja indefinida de Manuel Neuer, en defensa destacaba la presencia a pie cambiado de Rafinha como lateral zurdo, y Javi Martínez hacía las veces de mariscal a espaldas de un escuadrón de élite concebido para perforar redes. Ribery y Robben se daban cita con las bandas, sempiternas novias de estos viejos rockeros que siguen trazando diagonales tan populares como imparables. James y Müller merodeaban por tres cuartos de cancha con la anarquía de dos mediapuntas que se niegan a ser volantes, de dos versos libres que no quieren rimar con el resto de la estrofa. Una composición en eneagésima que remataLewandowski, el recurso que da sentido al cauce de la pieza. Al final, Heynckes no se decidió entre asonante o consonante, por lo que la figura del gol emergió más disonante que nunca.
En la otra orilla, la orquesta sevillista volvió a reunir a los mismos músicos que vienen integrando la banda los últimos meses. Soria reemplazó como solista a Rico, Jesús Navas volvió a situarse como lateral derecho, donde aparece más como una solución definitiva que como un parche, y N’Zonzi, Banega y Vázquez llevaron la manija del concierto con el oficio de cada bolo. La desaparición de jugadores de control como Thiago y Tolisso de la medular teutona facilitó la posesión del cuero, pero el Bayern no es el Manchester. Pocas veces pudo conectarse con Correa, Sarabia o Ben Yedder, portadores de violines en la que debía ser una noche de heavy metal. La entrada de Muriel, Nolito y Sandro no hizo ceder un ápice a un equipo acostumbrado y casi obligado a llegar temporada tras temporada a semifinales.Encuentra zapatillas y botas de fútbol baratas:Magista, Mercurial superfly, Tiempo.
La primera parte arrancó con ocasiones tímidas para ambos conjuntos, conscientes de la importancia de no ceder espacios atrás. El Sevilla era quien más debía arriesgar por la urgencia del gol, pero renunciar a resguardarse de la trituradora ofensiva del Bayern no es tarea fácil. Sarabia, goleador en la ida, lo intentó con un disparo que pudo ser penalti por mano de Boateng. Fuera de eso, los hispalenses dedicaron la primera parte a hacer turismo en el campo del Bayern, faltos de la chispa y el duende que suelen secundar a la épica.